A lo largo de la educación secundaria obligatoria, la construcción de capacidades, que se desarrollan gracias a la estimulación del pensamiento y la reflexión filosófica, activa la participación y la interlocución de los jóvenes con la realidad que los rodea, como parte de su proceso de construcción subjetiva, y otorga la posibilidad de escuchar y reconocer las voces y aspiraciones de los distintos sujetos en el encuentro intergeneracional. Tal situación incrementa en los jóvenes sus posibilidades intelectuales, culturales y sociales.
El desarrollo de la capacidad reflexiva y crítica, pilar fundamental de la Filosofía, ayuda a los estudiantes a enfrentar diversos dilemas y asumir posiciones que sean capaces de defender con razonamientos y argumentos consistentes. Para ello, es necesario que accedan al conocimiento de diversas teorías y posturas filosóficas que le permitan comprender distintas explicaciones racionales del mundo, desde una visión multicausal, y, de ese modo, poder ir elaborando sus propias interpretaciones. De esta manera, se estimula el hábito de poner en duda algunas “verdades” instituidas a partir de cierto pensamiento dogmático y acrítico, alejado definitivamente de la práctica filosófica, porque la Filosofía tiene entre sus metas abandonar toda posición y aceptación ingenua de la realidad, para “cuestionar” y poner bajo “sospecha” todo lo necesario.
Otro modo esencial y apropiado de entender la Filosofía es como “modo o forma de vida”, concepción que posibilita el acercamiento a los estudiantes desde un lugar diferente, y su acompañamiento en la definición de sus proyectos de vida.
Esta forma de hacer Filosofía, hace que los estudiantes establezcan una nueva vinculación con los aprendizajes y los saberes, a fin de que sean ellos mismos los que inicien procesos de búsqueda y apropiación de los conocimientos, partiendo de sus propias dudas, enigmas e interrogantes.
En síntesis, la Filosofía busca que los estudiantes puedan comprender y aprehender mejor el mundo que los rodea y tomen consciencia del lugar que ocupan en él a partir del desarrollo de su propio pensamiento.